En las últimas horas, Estados Unidos e Israel presuntamente lanzaron una ofensiva militar conjunta contra objetivos estratégicos en Irán. Los ataques, ocurridos durante el sábado, coincidieron con informes no confirmados sobre la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei. Hasta el momento, ni Irán ni las potencias occidentales han verificado oficialmente su fallecimiento.
La escalada de violencia ha generado una ola de inestabilidad en Medio Oriente. Emiratos Árabes Unidos anunció el cierre de su embajada en Teherán y la retirada de su embajador, tras lo que calificó como "flagrantes ataques con misiles iraníes". Reino Unido también incrementó su participación, permitiendo el uso de bases militares a EE.UU., poco antes de registrarse explosiones en la base de Akrotiri, en Chipre.
El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que el mando militar iraní "ha desaparecido" y ofreció inmunidad a miembros de la Guardia Revolucionaria si se rinden. Admitió, además, la muerte de tres soldados estadounidenses en operaciones recientes.
En tanto, el canciller mexicano Juan Ramón de la Fuente confirmó que los más de siete mil mexicanos en la región se encuentran "sanos y salvos". La Secretaría de Relaciones Exteriores ya analiza protocolos de evacuación ante el cierre del espacio aéreo.
Los mercados reaccionaron con fuerza: el petróleo WTI subió 11.4%, alcanzando 74.7 dólares por barril, mientras que el Brent superó los 78 dólares. El Departamento de Estado de EE.UU. autorizó la salida voluntaria de personal no esencial en Qatar y emitió alertas de viaje para ciudadanos.
Las autoridades en Tempe, Arizona, emitieron un comunicado recordando que, aunque los hechos ocurren lejos, podrían generar inquietud local por posibles repercusiones en seguridad.
La situación permanece en evolución, con negociaciones previas en Omán ahora interrumpidas y la comunidad internacional en vilo ante una posible guerra regional.