China expresó su firme respaldo a la soberanía de Irán tras los ataques presuntamente ejecutados por Estados Unidos e Israel. La portavoz del Ministerio de Exteriores, Mao Ning, condenó la ofensiva militar y calificó como "inaceptable" el asesinato del líder supremo iraní, Alí Jameneí.
Mao afirmó que la operación conjunta viola el derecho internacional y acusó a Washington y Tel Aviv de buscar un cambio de régimen en Teherán. China exigió el cese inmediato de las acciones militares, el retorno al diálogo y la oposición a medidas unilaterales.
El canciller chino, Wang Yi, sostuvo conversaciones con sus homólogos de Irán, Omán y Francia. En ellas, reiteró que EE.UU. e Israel provocaron deliberadamente la escalada, en contra de la Carta de la ONU.
Wang instó a los países del Golfo a fortalecer su independencia y resistir la injerencia externa. Asimismo, China defendió el derecho de Irán al uso pacífico de la energía nuclear y abogó por una solución diplomática al conflicto.
El gigante asiático, principal socio comercial de Irán y mayor importador de su petróleo, destacó la necesidad de salvaguardar la estabilidad en el estrecho de Ormuz y aseguró que tomará medidas para proteger su seguridad energética.
"La tarea urgente es detener las acciones militares para evitar una mayor propagación del conflicto", señaló Wang Yi.