Dos meses después de su detención en Caracas y traslado a Nueva York, el proceso judicial contra Nicolás Maduro no ha avanzado significativamente. Aunque fue acusado de narcoterrorismo y otros delitos, la falta de una defensa consolidada ha paralizado el caso.
Maduro fue presentado ante una corte federal en Manhattan el 5 de enero, donde se le imputaron cuatro cargos. Se declaró no culpable. La fiscalía lo acusa de usar su poder para facilitar el tráfico de drogas desde Sudamérica, pasando por México, con destino a Estados Unidos.
El 6 de enero, Bruce Fein, otro abogado privado, pidió unirse al caso. Fue autorizado, pero tres días después, Pollack impugnó su nombramiento, alegando que Maduro no lo había autorizado. El juez revocó la participación de Fein y dejó a Pollack como único defensor.
El abogado advirtió que podría retirarse del caso si no recibe pago. Sin recursos, la defensa no puede iniciar la fase de descubrimiento de pruebas, clave para el juicio.
La primera audiencia de revisión está programada para el 26 de marzo, pero podría retrasarse. Maduro y su esposa, Cilia Flores, permanecen en aislamiento en la cárcel de Brooklyn, junto con otros detenidos de alto perfil.
Mientras tanto, el Departamento de Justicia continúa investigando a otros allegados al régimen venezolano. Nuevas imputaciones podrían surgir este año.