Los países de la Unión Europea dieron luz verde definitiva a un ambicioso objetivo climático: reducir en un 90% las emisiones de gases de efecto invernadero para 2040 en comparación con los niveles de 1990.
El acuerdo, alcanzado tras meses de negociaciones, fue aprobado por mayoría reforzada en una reunión de ministros en Bruselas. República Checa, Eslovaquia, Polonia y Hungría se opusieron al objetivo, considerado jurídicamente vinculante.
Además, la UE estudiará usar créditos internacionales para cubrir hasta un 5% adicional de sus metas, lo que podría aliviar la presión sobre sus industrias.
El objetivo es un paso clave hacia las emisiones netas cero en 2050, aunque no alcanza la recomendación científica de reducción del 90% en emisiones nacionales.
El acuerdo refleja el equilibrio entre ambición climática y realidades económicas dentro del bloque europeo.