Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido líder supremo de Irán, Alí Jameneí, ha surgido como uno de los principales candidatos para asumir el liderazgo supremo del país tras la muerte de su padre en un ataque aéreo atribuido a Estados Unidos e Israel el 28 de febrero de 2026.
Nacido el 8 de septiembre de 1969 en Mashhad, Mojtaba Jamenei tiene 56 años. Creció durante los años previos a la Revolución Islámica de 1979 y se trasladó a Teherán tras la caída del sha. Luchó en la guerra Irán-Irak con el Batallón Habib ibn Mazahir, unidad de la Guardia Revolucionaria.
A diferencia de su padre, Mojtaba nunca ha ocupado un cargo público formal. Sin embargo, su influencia proviene de sus estrechos vínculos con la Guardia Revolucionaria y su posición dentro de la élite religiosa conservadora.
La muerte de su padre y de su esposa, Zahra Haddad Adel, en el mismo ataque, ha reforzado su imagen entre sectores ultraconservadores como parte de una estirpe de "mártires". Aunque no ha sido visto desde los bombardeos, se cree que permanece con vida y en paradero desconocido.
Religiosamente, Mojtaba es un clérigo de rango medio y docente en el Seminario de Qom. Para que pueda ser líder supremo, la Asamblea de Expertos tendría que elevarlo a la categoría de gran ayatolá, una medida sin precedentes si carece de respaldo teológico amplio.
El presidente estadounidense Donald Trump comentó que Mojtaba es el sucesor "más probable", pero lo calificó como una "mala opción". Estados Unidos, dijo, busca un líder que promueva "armonía y paz" en Irán.
La elección del nuevo líder supremo recaerá en la Asamblea de Expertos, compuesta por 88 miembros. Quien asuma el cargo tendrá control sobre el ejército iraní y las reservas de uranio altamente enriquecido, con posibles implicaciones nucleares.
La posible sucesión hereditaria representa una contradicción con los principios de la República Islámica, que históricamente ha rechazado los gobiernos familiares.