Un equipo de arqueólogos ha descubierto 22 piezas monumentales del Faro de Alejandría en el fondo del Mar Mediterráneo. El hallazgo forma parte del proyecto PHAROS, liderado por la arqueóloga Isabelle Hairy del CNRS de Francia, en colaboración con autoridades egipcias y diversas instituciones tecnológicas.
El Faro de Alejandría, construido a inicios del siglo III a.C. bajo el reinado de Ptolomeo II Filadelfo, fue una de las siete maravillas del mundo antiguo. Con una altura estimada de unos 100 metros, sirvió como guía para los navegantes del Mediterráneo durante siglos.
Presuntamente abandonado en 1303 tras una serie de terremotos, el monumento fue desmantelado progresivamente. En 1477, muchas de sus piedras se utilizaron para construir la Ciudadela de Qaitbay, lo que dificultó su localización exacta.
Los bloques recién hallados, junto con dinteles y jambas de entre 70 y 80 toneladas, permanecieron en el puerto de Alejandría durante siglos. Aunque aún faltan elementos clave como el umbral y parte de la base, los hallazgos enriquecen el acervo digital del proyecto.
Mediante técnicas de fotogrametría, cada pieza es escaneada y analizada para su colocación virtual en la reconstrucción del faro. La Fundación Dassault Systèmes se encarga de este proceso, que busca recrear fielmente la estructura original a partir de los fragmentos recuperados.
"Este es un paso crucial para entender cómo era uno de los monumentos más emblemáticos de la antigüedad", señaló un comunicado del CNRS.