Entre los asistentes se encuentran 13 gobernantes de países latinoamericanos que, según fuentes de la Casa Blanca, comparten un mismo espectro ideológico: Javier Milei (Argentina), Nayib Bukele (El Salvador), Rodrigo Paz Pereira (Bolivia), José Antonio Kast (Chile), Rodrigo Chaves (Costa Rica), Luis Rodolfo Abinader (República Dominicana), Daniel Noboa (Ecuador), Mohamed Irfaan Ali (Guyana), Nasry Tito Asfura (Honduras), José Raúl Mulino (Panamá), Santiago Peña (Paraguay), y Kamla Persad‑Bissessar (Trinidad y Tobago). Se confirma también la presencia de Donald Trump y la recién designada Secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem.
La sesión culminará con la firma de la Carta de Doral, documento que, según el Departamento de Estado, formalizará lo que se conoce como la iniciativa Escudo de las Américas. Este proyecto, presuntamente la nueva fase de la denominada Doctrina Donroe, pretende consolidar un eje de defensa y cooperación que, de acuerdo con los organizadores, “promoverá la libertad, la seguridad y la prosperidad en nuestra región”.
La Doctrina Donroe, cuyo nombre surgió inicialmente en el New York Post y que fue adoptada por el propio mandatario, se describe como un mecanismo para afianzar la influencia norteamericana en América Latina y restringir la presencia de potencias externas como China y Rusia. El 3 de enero, tras una operación militar que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, Trump la proclamó como la sucesora de la clásica Doctrina de Monroe.
El marco de la iniciativa ha sido construido con elementos de presión económica y diplomática, destacando la lucha contra los cárteles de drogas y el fortalecimiento de la seguridad fronteriza, especialmente con México, el cual la Casa Blanca declara “seguro”. En la agenda de la reunión, además del papel de los altos funcionarios como el Secretario de Estado Marco Rubio y el Secretario de Guerra Peter Hegseth, se busca un consenso sobre la eliminación de los grupos criminales que, según la administración, han puesto en peligro la estabilidad del hemisferio.
Curiosamente, el evento excluye a México, Brasil y Colombia, a pesar de ser los estados con mayor influencia economicamente en el continente. Esto ha suscitado análisis de que la propuesta pretende crear un bloque de aliados más conservadores, unificando las políticas exteriores que favorezcan una visión “America First”.
Según la vocera oficial de la Casa Blanca, Anna Kelly, la iniciativa busca “restaurar la preeminencia estadunidense en el hemisferio occidental” y se posiciona como un éxito rotundo de la agenda soberanista del presidente Trump. Asimismo, el sublíder de personal de la Casa Blanca, Stephen Miller, ha llamado a tratar a los grupos criminales como terroristas para fortalecer la respuesta militar.
Con la firma de la Carta de Doral prevista para este sábado 7 de marzo, la reunión de Doral se convierte en un punto de inflexión que, según los analistas, podría definir la dirección de la política exterior latinoamericana en el contexto de una creciente tensión entre las superpotencias y una región buscando sus propios bloques.