En el duodécimo día del escalonado conflicto en Medio Oriente, Estados Unidos e Israel mantienen su ofensiva militar contra Irán, mientras el nuevo líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Jamenei, exigió mantener cerrado el estratégico estrecho de Ormuz y prometió venganza tras la muerte de varios familiares en los bombardeos. Según fuentes diplomáticas citadas por Bloomberg, Irán estaría dispuesto a considerar una tregua, pero solo si Washington e Israel se comprometen formalmente a no lanzar nuevas ofensivas contra su territorio.
El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró el miércoles 11 de marzo que la guerra contra Irán "está ganada", aunque sin presentar pruebas concretas y sin precisar cuánto tiempo más podría prolongarse la campaña militar. Durante su mensaje, Trump afirmó que prevenir que Irán obtenga armas nucleares es más importante que controlar la volatilidad en los precios del petróleo.
Las fuerzas armadas estadounidenses habrían atacado más de 5 mil objetivos en Irán en las últimas semanas, incluyendo unos 60 barcos destruidos en las últimas 72 horas, según informó la agencia AFP. Paralelamente, el Secretario de Energía de EE.UU. reconoció que las fuerzas navales no están disponibles para escoltar petroleros por el estrecho de Ormuz, ya que todos los recursos están comprometidos en la ofensiva.
El ejército israelí, por su parte, emitió una advertencia el jueves sobre un inminente ataque a un edificio en el centro de Beirut, que identificó como una instalación de Hezbolá, y pidió a los civiles en los alrededores que evacuaran la zona. La escalada regional ha generado preocupación internacional, y la agencia marítima de la ONU convocó una reunión extraordinaria para analizar la situación en Ormuz.
Desde su nombramiento, Mojtaba Jamenei, en su primer mensaje oficial, anunció que activará nuevos frentes de conflicto "en los que el enemigo tiene poca experiencia y sería altamente vulnerable", si la guerra continúa. Además, instó a los países de la región a cerrar las bases militares de Estados Unidos en sus territorios.
Las conversaciones diplomáticas, canalizadas a través de mediadores regionales, indican que Teherán teme especialmente una reanudación de los ataques por parte de Israel, incluso tras un posible alto el fuego. Por ello, exige garantías previas como condición indispensable para cualquier desescalada. Hasta el momento, ni la Casa Blanca ni el gobierno de Benjamin Netanyahu han respondido formalmente a la propuesta.