Cuba enfrenta una crisis multidimensional tras la coincidencia de un sismo de magnitud 5.8 y un apagón nacional que dejó sin electricidad, telefonía e internet a más de 9 millones de personas. El terremoto, registrado pasada la medianoche del lunes 16 de marzo, tuvo su epicentro en el mar, a 37 kilómetros de Imías, en Guantánamo, y fue perceptible en Santiago de Cuba, Holguín y otras provincias orientales. Aunque no se reportaron víctimas mortales ni daños estructurales masivos, el impacto psicológico fue profundo: millones de cubanos vivieron el temblor en completa oscuridad y sin medios para comunicarse.
El sismo, el cuarto perceptible en 2026, se produjo en medio del colapso del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), que lleva al menos seis apagones masivos en pocos meses. La falla ocurrió en una planta termoeléctrica clave, pero el problema de fondo es estructural: de las 16 unidades generadoras del país, más de la mitad están fuera de servicio por averías o mantenimiento. Además, Cuba depende del diésel y el fueloil para el 40% de su generación eléctrica, pero carece de divisas para comprar combustible. Los envíos de aliados como Venezuela han disminuido, y desde inicios de 2026, Estados Unidos ha intensificado sanciones contra los tanqueros que transportan petróleo a la isla, paralizando en gran medida la generación distribuida.
Antes del apagón total, muchas provincias ya sufrían cortes de hasta 20 horas diarias. La falta de refrigeración ha provocado la pérdida de alimentos perecederos, mientras las calles se llenan de basura y los edificios históricos se desmoronan por el deterioro. Este escenario ha exacerbado el descontento social. En varias ciudades se han registrado protestas espontáneas con consignas como "¡Corriente y comida!", "Abajo la dictadura" y "Libertad", algo inédito en un país con un régimen político altamente controlador.
Las autoridades respondieron con detenciones: al menos cinco personas fueron arrestadas tras incidentes que incluyeron la quema de una oficina partidaria y consignas contra el presidente Miguel Díaz-Canel. La represión no ha contenido el malestar, que crece en un contexto de tensión diplomática. Recientes declaraciones de Donald Trump sobre la isla han reavivado el debate internacional, mientras gobiernos y organismos humanitarios consideran vías para aliviar una crisis que muchos consideran ya insostenible.
El fenómeno de un terremoto durante un apagón masivo no es solo un accidente geológico y técnico, sino el síntoma de un colapso sistémico: energético, económico y social. Cuba, aislada y con recursos agotados, enfrenta uno de sus momentos más críticos en décadas.