El presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunció este lunes que su país estaría siendo objeto de ataques con bombardeos procedentes de Ecuador, tras el hallazgo de un artefacto explosivo en la zona fronteriza. La afirmación, hecha sin presentar pruebas contundentes, generó inmediata preocupación diplomática entre ambos países, que ya enfrentan una creciente tensión por una guerra arancelaria iniciada en enero.
Petro anunció que divulgará un video grabado desde territorio ecuatoriano que supuestamente respalda su denuncia, aunque no ofreció detalles sobre su contenido ni fecha de publicación. Hasta el momento, las autoridades ecuatorianas no han emitido una respuesta oficial respecto a la acusación.
El conflicto comercial entre ambos países se desató cuando el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, acusó al gobierno colombiano de no tomar medidas efectivas contra el narcotráfico y la delincuencia organizada en la frontera común, además de señalar un déficit comercial de aproximadamente 850 millones de dólares. En respuesta, Ecuador incrementó los aranceles a productos colombianos primero al 30% y luego al 50%, bajo el concepto de una "tasa de seguridad".
Colombia respondió con medidas recíprocas, lo que ha generado un impacto severo en comerciantes, transportistas y empresarios de ambos lados de la frontera. La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia estima que cerca de 5 mil 500 empresas están siendo afectadas directamente por los aranceles. Por su parte, la Federación Ecuatoriana de Exportadores advirtió que al menos 40 mil empleos ecuatorianos están en riesgo, dado que Colombia es el quinto mercado para sus exportaciones no petroleras, con un intercambio mensual estimado en 65 millones de dólares.
A pesar de la escalada retórica, horas antes de la denuncia de Petro, Ecuador anunció la apertura de un diálogo binacional en el marco de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), con propuestas ya formuladas por ambas partes. El secretario general de la CAN, Andrés Sommerfeld, confirmó que se han enviado notas con propuestas concretas y que las conversaciones continuarán en los próximos días con el fin de normalizar las relaciones comerciales y abordar las demandas mutuas.
La comunidad internacional observa con atención el desarrollo de la crisis, temiendo que tensiones políticas y económicas puedan derivar en inestabilidad regional. Mientras tanto, sectores productivos de ambos países exigen soluciones urgentes que permitan restablecer el libre flujo comercial y garantizar la seguridad en la frontera común.