El equipo del presidente Donald Trump ha intensificado una campaña sin precedentes contra los medios de comunicación estadounidenses, acusándolos de difundir "noticias falsas" y cuestionando su patriotismo en la cobertura del conflicto entre Estados Unidos e Irán en Medio Oriente. A través de redes sociales, conferencias oficiales y advertencias regulatorias, la administración busca ejercer presión sobre los periodistas para alinear la narrativa con sus intereses políticos.
Trump ha utilizado repetidamente plataformas como Truth Social para atacar medios como The New York Times y The Wall Street Journal, afirmando que exageran daños a aviones estadounidenses en ataques iraníes y omiten logros del Ejército. Además, reprendió públicamente a Mariam Khan, reportera de ABC News, durante un vuelo en el Air Force One, tras una pregunta sobre el uso de imágenes de militares caídos en un mensaje de recaudación de fondos.
La presión no se limita al presidente. Brendan Carr, presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), advirtió que las emisoras podrían perder sus licencias si difunden "engaños o distorsiones informativas". Aunque la FCC no regula cadenas nacionales como CBS, NBC o ABC, sí tiene autoridad sobre las licencias de estaciones locales afiliadas. Sin embargo, expertos en derecho constitucional, como Floyd Abrams, especialista en la Primera Enmienda, señalan que sancionar a medios por su cobertura de guerra sería inconstitucional y contravendría décadas de jurisprudencia a favor de la libertad de prensa.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, también ha participado en la ofensiva, atacando específicamente a CNN durante conferencias en el Pentágono. Varios medios tradicionales han sido expulsados de sus espacios habituales en la sala de prensa del Pentágono por negarse a aceptar nuevas reglas restrictivas, aunque algunos pueden regresar temporalmente para conferencias oficiales.
Analistas como Barbara Starr, ex corresponsal de CNN en el Pentágono, consideran que la estrategia de Carr podría tener como objetivo principal la intimidación, más que cambios regulatorios reales. La campaña ha recibido apoyo explícito de figuras influyentes en Fox News, donde presentadores del programa Fox & Friends respaldaron las acciones de Carr.
A pesar de que todos los gobiernos enfrentan escrutinio mediático en tiempos de guerra, la actual escalada refleja una hostilidad inusual hacia la función fiscalizadora de la prensa. Expertos advierten que estos actos podrían erosionar principios fundamentales de la democracia estadounidense, especialmente cuando tocan directamente la libertad de expresión protegida por la Primera Enmienda.