Joe Kent, exdirector del Centro Nacional Antiterrorismo, aseguró este miércoles 18 de marzo que fue excluido junto con otros altos funcionarios del proceso de toma de decisiones en torno a la campaña militar de Estados Unidos contra Irán, iniciada el 28 de febrero. Durante una entrevista en el programa de Tucker Carlson, Kent reveló que al presidente Donald Trump solo lo asesoraron un reducido círculo de colaboradores, mientras que voces críticas como la suya fueron silenciadas.
Kent, quien renunció esta semana argumentando que sus advertencias sobre la ausencia de amenaza inminente por parte de Irán fueron ignoradas, afirmó que no hubo inteligencia que respaldara la existencia de un programa nuclear iraní activo. Señaló además que funcionarios israelíes, encabezados por el primer ministro Benjamin Netanyahu, ejercieron presión directa sobre Trump, prometiendo actuar unilateralmente si Estados Unidos no intervenía, lo que podría poner en riesgo intereses norteamericanos en la región.
El exfuncionario vinculó las decisiones de política exterior con declaraciones públicas del secretario de Estado Marco Rubio y del presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, quienes sugirieron que los planes israelíes precipitaron la intervención estadounidense. Kent calificó estas acciones como un 'cabildeo israelí' determinante en la decisión de guerra, una afirmación que ha generado fuertes críticas por considerársele cargada de estereotipos antisemitas.
Tulsi Gabbard, directora de Inteligencia Nacional y supervisora de Kent, reiteró que la decisión final sobre la amenaza iraní correspondía exclusivamente al presidente. Sin embargo, no emitió postura sobre los ataques. La Casa Blanca no respondió a solicitudes de comentarios respecto a las declaraciones de Kent.
Trump desestimó el martes 17 de marzo las críticas del exdirector, calificándolo como 'débil en materia de seguridad' y señalando que cualquier funcionario que no considere a Irán una amenaza 'no pertenece a mi gobierno'. Kent, Boina Verde y veterano de 11 despliegues militares, trabajó previamente en la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Perdió a su esposa, criptóloga de la Armada, en un ataque suicida en Siria en 2019, hecho que marcó profundamente su trayectoria pública.
Su renuncia y sus declaraciones ofrecen una visión interna de las tensiones dentro del gobierno estadounidense respecto a la escalada militar en Medio Oriente, y revelan divisiones potenciales incluso dentro del ala dura de la política de seguridad nacional. Las acusaciones de Kent podrían profundizar el debate político en Estados Unidos sobre el rol de aliados extranjeros en decisiones de guerra.