El sistema de defensa antimisiles de Israel interceptó exitosamente un ataque lanzado por Irán contra Tel Aviv durante la noche del miércoles 18 de marzo, informaron fuentes militares y agencias internacionales, incluyendo Reuters. Los misiles iraníes transportaban ojivas de racimo, diseñadas para dispersar múltiples submuniciones sobre una amplia zona, lo que complica su neutralización.
Este ataque representa una escalada significativa en las tensiones entre ambos países y responde directamente al asesinato del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijani, así como del ministro de Inteligencia, Ismail Khatib, en sendos bombardeos atribuidos a Israel en las últimas 48 horas.
Tras la muerte de Larijani, autoridades iraníes de alto nivel han clamado venganza. En un comunicado, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, afirmó que "no cabe duda de que una severa venganza aguarda a los terroristas criminales que mancharon sus sucias manos con la sangre de los oprimidos, pero sabios y firmes mártires de la tierra santa de Irán".
Por su parte, fuentes israelíes destacaron que Irán ha utilizado en repetidas ocasiones ojivas de racimo, consideradas particularmente peligrosas por su alto potencial de daño colateral y su dificultad de interceptación. Aunque no se reportaron heridos ni daños materiales graves en Tel Aviv, el incidente ha generado alerta en la región.
El régimen iraní calificó la muerte de sus líderes como "fuente de honor, fortaleza y despertar nacional contra la arrogancia global (Estados Unidos) y el frente sionista internacional", en un mensaje difundido por medios estatales.
La comunidad internacional observa con preocupación el aumento de hostilidades entre ambos países, en un contexto ya de por sí volátil por los conflictos en Gaza, Líbano y Yemen. Hasta el momento, no se ha registrado una segunda oleada de ataques, pero las fuerzas armadas israelíes permanecen en máxima alerta.