La política migratoria agresiva implementada por la administración de Donald Trump en su segundo mandato ha tenido consecuencias mortales para ciudadanos mexicanos detenidos por autoridades migratorias estadounidenses. En apenas un año y dos meses, 12 mexicanos han fallecido bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), una cifra sin precedentes que ha encendido alertas en el gobierno de México.
El más reciente caso es el de Royer Pérez Jiménez, originario de San Juan Chamula, Chiapas, quien murió el 16 de marzo en el centro de detención del Condado de Glades, en Florida. Tenía 19 años. De acuerdo con el reporte preliminar de ICE, el joven fue encontrado inconsciente cerca de las 02:30 horas y declarado muerto a las 02:51, tras intentos fallidos de reanimación. Las primeras versiones indican que se trató de un suicidio.
Manuel Pérez, padre de Royer, reveló que su hijo partió a Estados Unidos en 2022, a los 15 años, con el sueño de construir una casa para su familia. En sus últimas conversaciones, Royer expresó su deseo de ser deportado, tras perder la representación legal y agotarse por la detención prolongada. Desde Chamula, la familia únicamente pide la repatriación del cuerpo.
Este caso es el número 12 en lo que va del gobierno de Trump. Antes de Royer, fallecieron mexicanos como Alberto Gutiérrez Reyes (3 de marzo), Heber Sánchez Domínguez (enero) y Avelardo Avellaneda Delgado (5 de mayo de 2025), entre otros. La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) ha emitido múltiples comunicados exigiendo transparencia, investigación y justicia en cada uno de los casos.
La presidenta Claudia Sheinbaum adelantó que su gobierno elevará el tono de los reclamos diplomáticos ante la repetición de estos hechos. La cancillería ha insistido en la necesidad de que Estados Unidos garantice el trato digno y seguro de los migrantes mexicanos, especialmente en centros de detención donde las condiciones han sido ampliamente cuestionadas por organizaciones de derechos humanos.
El aumento en las muertes bajo custodia migratoria refleja una crisis humanitaria creciente, que pone en entredicho las prácticas de ICE y obliga a México a intensificar su defensa consular en territorio estadounidense.