En un escenario de creciente tensión regional, Estados Unidos e Israel llevaron a cabo este sábado un ataque coordinado contra el complejo nuclear de Natanz, en el centro de Irán, según informó la Organización de Energía Atómica de la República Islámica. Las autoridades iraníes confirmaron el ataque, pero aseguraron que "no se ha detectado ninguna fuga de materiales radiactivos" en la zona, lo que descarta por ahora una crisis nuclear.
El ataque se produce un día después de que una potente explosión abriera un cráter en una ladera de la Ciudad Vieja de Jerusalén, cerca de la muralla otomana y a pocos cientos de metros de sitios religiosos clave: la Explanada de las Mezquitas, la mezquita de Al Aqsa —tercer lugar más sagrado del islam—, el Muro de las Lamentaciones y la basílica del Santo Sepulcro. El proyectil impactó en el barrio judío, generando alarma internacional por la proximidad a zonas sensibles.
Paralelamente, más de 20 países emitieron un comunicado conjunto el sábado condenando el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán, vía estratégica por donde transita un tercio del petróleo transportado por mar. Las naciones anunciaron que están preparadas para contribuir a garantizar una navegación segura en la región, en un claro respaldo a la libre circulación marítima.
El presidente estadounidense, Donald Trump, arremetió contra los aliados de la OTAN, a quienes calificó de "cobardes" por no comprometerse militarmente en la protección del estratégico paso marítimo. "Estamos solos defendiendo el orden mundial", afirmó Trump en una declaración desde la Casa Blanca.
En Irán, el nuevo líder Mojtaba Jamenei, quien sucedió a su padre Alí Jamenei tras su muerte en un ataque aéreo al inicio del conflicto, no ha sido visto en público, lo que ha generado especulaciones sobre su estado de salud y estabilidad del régimen. En un mensaje oficial, el guía supremo negó que las fuerzas armadas iraníes o sus aliados regionales hayan llevado a cabo ataques contra Turquía u Omán, buscando desescalar tensiones en frentes secundarios.
El escenario internacional permanece en vilo mientras aumentan las alertas diplomáticas y militares en Medio Oriente. La comunidad internacional exige moderación, aunque el riesgo de una escalada regional sigue latente.