El líder criminal ecuatoriano Juan Carlos 'N', conocido como Lobo Menor, fue recluido en la Cárcel del Encuentro, una prisión de máxima seguridad ubicada en la inhóspita costa de Santa Elena, Ecuador. El traslado se realizó tras su detención en México, a solicitud de Colombia, y su posterior entrega a las autoridades ecuatorianas por delitos de falsificación de documentos y evasión de justicia.
Lobo Menor llegó la noche del jueves 19 de marzo a Guayaquil procedente de Bogotá y fue inmediatamente trasladado en helicóptero hasta la cárcel, inaugurada a finales de 2025 bajo el gobierno del presidente Daniel Noboa. La prisión, bautizada como 'El Encuentro' en alusión al lema del gobierno anterior, está diseñada para albergar exclusivamente a los criminales más peligrosos del país, aislarlos por completo y evitar que continúen dirigiendo actividades delictivas desde prisión.
En esta cárcel, inspirada en el modelo carcelario del presidente salvadoreño Nayib Bukele, los reos son sometidos a condiciones extremas: uniforme naranja, cabeza rapada y confinamiento estricto. El objetivo es neutralizar su influencia, tras años en los que líderes criminales controlaban otras cárceles ecuatorianas desde celdas equipadas con lujos y acceso a comunicaciones.
El detenido, identificado también como Esteban Aguilar, enfrenta una alerta roja de Interpol por fugarse antes de cumplir una condena de 20 años por el asesinato del hermano del exministro José Serrano. Además, fue imputado recientemente por la Fiscalía ecuatoriana como presunto autor intelectual del asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio en 2023. Se le acusa de haber coordinado la logística del atentado a través de Carlos Angulo, alias El Invisible.
Lobo Menor asumió el liderazgo de Los Lobos tras la captura en España, en noviembre pasado, de Wilmer Chavarría, conocido como Pipo y su padrastro. La banda, vinculada al Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), es considerada una de las principales responsables de la crisis de violencia en Ecuador, país con el más alto índice de homicidios en América Latina. Desde hace más de dos años, el presidente Noboa ha declarado una guerra frontal contra estos grupos, calificándolos como 'terroristas'.