A partir de este lunes, agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) comenzarán a operar en los principales aeropuertos de Estados Unidos como parte de un despliegue de emergencia ordenado por el presidente Donald Trump, tras el estancamiento en las negociaciones presupuestales entre la Casa Blanca y los demócratas. La medida responde a la profunda crisis que enfrenta la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), cuyos empleados llevan semanas trabajando sin recibir salario.
El zar fronterizo Tom Homan confirmó este domingo que los agentes de ICE apoyarán a la TSA para agilizar las largas filas en los puntos de revisión de seguridad, que en terminales como Atlanta (ATL), Houston (HOU) y Newark (EWR) han superado las tres horas durante horas pico. Hasta la fecha, los agentes de ICE solo intervenían en tareas migratorias y de contrabando en zonas restringidas de los aeropuertos, pero ahora su presencia será más visible en áreas públicas.
La crisis se intensificó tras el agotamiento de los fondos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) el 14 de febrero de 2026. Se estima que alrededor de 50 mil empleados de la TSA han estado laborando sin remuneración. A mediados de marzo, muchos recibieron cheques por 0 dólares. Hasta ahora, más de 400 agentes han renunciado, mientras que las ausencias no programadas han aumentado drásticamente debido a la imposibilidad de cubrir gastos básicos como transporte y cuidado infantil.
Los demócratas han bloqueado el financiamiento al ICE como parte de las negociaciones presupuestales, exigiendo reformas como la eliminación de patrullas itinerantes, el uso obligatorio de cámaras corporales, la prohibición del uso de mascarillas por parte de los agentes y la implementación de un código de conducta universal. Esta postura se fortaleció tras las recientes redadas en Minnesota, que dejaron dos civiles muertos y varios ciudadanos o residentes legales detenidos.
El DHS, creado tras los atentados del 11 de septiembre, agrupa a agencias clave como CBP, ICE, TSA, FEMA, el Servicio Secreto, la Guardia Costera y CISA. Actualmente atraviesa un proceso de transición tras la salida de Kristi Noem, quien será sustituida por Marwayne Mullin si el Senado lo confirma esta semana.
Ante la escasez de personal, varios aeropuertos han tenido que cerrar puntos de control y consolidar operaciones. Aunque el programa TSA PreCheck sigue activo, las filas se han alargado, y el procesamiento de Global Entry ha sido suspendido a nivel nacional.
No está claro si los agentes de ICE se limitarán a tareas de apoyo logístico o aprovecharán su presencia para realizar arrestos migratorios. La medida ha generado críticas de organizaciones civiles y legisladores, quienes advierten sobre el riesgo de criminalización de viajeros y la erosión de la confianza en los sistemas de seguridad aeroportuaria.