El Senado de Estados Unidos confirmó este lunes a Markwayne Mullin como nuevo secretario de Seguridad Nacional, en una votación mayoritariamente dividida por líneas partidistas, tras una sesión extraordinaria celebrada el domingo. El senador republicano de Oklahoma, conocido por su lealtad al expresidente Donald Trump, asumirá las riendas de un departamento en crisis, marcado por la interrupción de su financiamiento, acusaciones de abuso de poder y una caída en la aprobación pública tras operativos migratorios masivos.
Mullin, exluchador de artes marciales mixtas y empresario familiar en el sector de la plomería, no ha sido históricamente una figura central en política migratoria, pero su firme apoyo a la agenda de Trump —incluyendo las tácticas del ICE— fue clave para su nominación. Durante su audiencia de confirmación, intentó proyectar una imagen más moderada, reconociendo errores pasados, como sus comentarios sobre Alex Pretti, manifestante asesinado por un agente del ICE, a quien calificó inapropiadamente antes de retractarse.
Uno de sus primeros retos será restablecer el financiamiento rutinario del Departamento de Seguridad Nacional, bloqueado desde mediados de febrero por senadores demócratas que exigen reformas estructurales. Entre ellas: identificación obligatoria de agentes, uso de cámaras corporales, prohibición de redadas cerca de escuelas e iglesias, y órdenes judiciales previas para ingresos a propiedades privadas. Mullin señaló que, salvo en casos excepcionales, los agentes deberán contar con órdenes firmadas por jueces, no solo órdenes administrativas.
Además, expresó que el recorte de fondos federales a jurisdicciones santuario sería un último recurso y mostró sensibilidad ante las preocupaciones comunitarias sobre la construcción de centros de detención del ICE. No obstante, los demócratas mantienen su escepticismo, viéndolo como un mero ejecutor de la agenda trumpista.
Otro frente crítico será la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), cuya respuesta a desastres naturales ha sido cuestionada incluso por republicanos. Bajo la anterior titular, Kristi Noem, se denunció que su política de aprobar personalmente contratos superiores a 100 mil dólares retrasó la entrega de ayuda en zonas afectadas por huracanes. Mullin deberá reestructurar esta operación mientras enfrenta tensiones crecientes por el despliegue anunciado de agentes migratorios en aeropuertos, medida que podría agravar los conflictos institucionales y sociales.