La esperanza fue efímera para Narciso Barranco, jardinero de Orange County y padre de cinco hijos, tres de ellos integrantes activos del Cuerpo de Infantería de Marina de Estados Unidos. Tras celebrar el desistimiento de su caso de deportación el mes pasado, ahora enfrenta nueva incertidumbre tras la apelación interpuesta por funcionarios federales de inmigración.
Barranco, cuya detención en pleno trabajo en Santa Ana generó indignación nacional tras difundirse un video del operativo, permaneció casi un mes bajo custodia antes de ser liberado bajo fianza. El juez que revisó su caso determinó que, al ser padre de tres ciudadanos que sirven en las Fuerzas Armadas estadounidenses, Barranco podía aspirar a un estatus migratorio legal mediante una petición de residencia condicional y parole-in-place.
Sin embargo, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y otras instancias del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) han apelado dicha resolución, argumentando que la solicitud de residencia permanente aún está pendiente y que la documentación para el parole fue enviada a una agencia incorrecta. Su abogada, Lisa Ramírez, señaló que esta apelación congela todas las solicitudes de regularización migratoria del señor Barranco.
"No hay mucho que pueda hacer hasta que se emita una nueva resolución", indicó Ramírez. "Estamos preparados para la audiencia, pero podría tardar años en programarse".
Mientras tanto, Barranco vive recluido en su hogar, acompañado únicamente por su esposa Martha, sus mascotas y el pequeño jardín trasero donde encuentra algo de paz. Antes trabajaba siete días a la semana; hoy depende económicamente de su esposa. Uno de sus hijos mantiene activo el negocio de jardinería familiar, mientras otros dos hacen gestiones desde Washington, D.C., para impulsar su causa.
"A veces siento que quiero salir corriendo y dejar todo atrás", confesó Barranco. "Pero sé que hay consecuencias. Me siento como si estuviera en prisión". A pesar del apoyo familiar, su falta de libertad de movimiento y la amenaza latente de deportación persisten.