En un acto de ingenio típico del pueblo cubano, Juan Carlos Pino, un mecánico de 56 años con educación primaria, logró modificar su Fiat Polski de 1980 para que funcione con carbón vegetal, ante la aguda escasez de gasolina en la isla. El vehículo, fabricado en Polonia, ahora circula por las calles de Aguacate, un pequeño pueblo a 70 kilómetros al este de La Habana, con un tanque de 60 litros soldado en la parte trasera que almacena el nuevo combustible.
Pino construyó el sistema completamente con materiales reciclados en su taller local. El carbón se quema en un tanque de propano modificado, sellado con la tapa de un transformador, mientras que el filtro de gas se elaboró con una jarra de leche de acero inoxidable rellena de ropa vieja. El coche alcanzó una velocidad máxima de 70 km/h y completó un recorrido de prueba de 85 kilómetros el 4 de marzo.
La innovación surge en un contexto de profunda crisis energética en Cuba, agravada por las sanciones de Estados Unidos y la interrupción del suministro de petróleo venezolano tras el intento de destitución del presidente Nicolás Maduro. Los apagones son frecuentes, la gasolina está racionada y en el mercado negro se vende hasta en ocho dólares el litro —seis veces el precio oficial—.
Pino, ya conocido en su comunidad por crear una máquina ordeñadora con piezas de motocicleta, dijo que la idea del auto a carbón surgió de su difunto tío y fue reforzada por tecnologías de código abierto promovidas por Edmundo Ramos, innovador argentino fundador de DriveOnWaste.com. Ramos ha recibido consultas de otros cubanos interesados en replicar el sistema, incluido uno que alimenta un vecindario con un generador de 50 kilovatios.
Según Ramos, cualquier motor puede adaptarse para funcionar con carbón vegetal al inyectar gas caliente en el carburador. Mientras tanto, en Aguacate, Pino se ha convertido en una celebridad local: los vecinos se acercan a tomarle fotos con su Polski de dos cilindros, símbolo de resistencia y creatividad frente a las restricciones económicas.