El sistema de salud universal cubano, históricamente reconocido como un modelo en naciones de bajos ingresos, enfrenta hoy una parálisis casi total debido al bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, que ha agudizado una profunda crisis energética, logística y financiera. En las últimas semanas, apagones nacionales prolongados, escasez de combustible y la imposibilidad de importar medicamentos y equipos médicos han dejado a hospitales y clínicas al borde del colapso.
Según seis médicos cubanos consultados, las condiciones en los centros de salud han empeorado drásticamente en los últimos meses. Alioth Fernández, anestesista jefe del principal hospital pediátrico de La Habana, afirmó que ha observado un aumento significativo en muertes evitables: "No tenemos cifras oficiales, pero en los cambios de turno, en las salas de operaciones, en los pasillos, todos notamos que hay más niños que no sobreviven".
Los hospitales han cancelado cirugías programadas, las clínicas no pueden administrar quimioterapia ni diálisis por los cortes eléctricos, y muchas ambulancias permanecen inmovilizadas por falta de gasolina. Las farmacias están prácticamente vacías, y la producción nacional de medicamentos se ha detenido en gran medida por la escasez de gasóleo. Además, las vacunas refrigeradas corren el riesgo de perderse si los apagones se prolongan.
El bloqueo estadounidense, endurecido desde la administración de Donald Trump, ha impedido la adquisición de equipos médicos, complicado los pagos internacionales y disuadido a proveedores extranjeros de mantener contratos con Cuba. Economistas estiman que las sanciones han costado al país miles de millones de dólares en ingresos perdidos, agravando una recesión profundizada por la pandemia y políticas económicas fallidas.
A pesar de que Cuba destinaba cerca de una quinta parte de su presupuesto a salud —el doble del promedio mundial—, la combinación de aislamiento económico, devaluación del peso y falta de ingresos ha vaciado las arcas del Estado. En 2018, la tasa de mortalidad infantil era de 4 por cada mil nacidos vivos, inferior a la de Estados Unidos. Para 2025, esa cifra se ha más que duplicado, alcanzando las 10 muertes por mil, casi el doble que en el país norteamericano.
El sistema de salud cubano, antes orgullo nacional, ahora enfrenta una emergencia humanitaria. Sin combustible, sin electricidad y sin medicinas, los profesionales de la salud advierten que sin una flexibilización urgente del bloqueo, la crisis se profundizará con consecuencias irreversibles.