Irán está consolidando su control sobre el Estrecho de Ormuz mediante un sistema no declarado de cobro de "peajes" que obliga a los buques comerciales a pagar por transitar una de las rutas más estratégicas del mundo para el transporte de petróleo. De acuerdo con información de Lloyd’s List Intelligence y comunicaciones enviadas al organismo marítimo de la ONU, Teherán ha establecido un protocolo que requiere a los barcos ingresar a aguas territoriales iraníes, presentar datos detallados de carga, tripulación y destino, y pagar una tarifa —en yuanes chinos— para obtener autorización de paso.
El proceso es supervisado directamente por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), que escolta a los buques autorizados tras asignarles un código único. Al menos dos embarcaciones han pagado ya por este servicio, en lo que analistas describen como una "formalización encubierta" del control iraní sobre la arteria marítima. El parlamento iraní también avanza en un proyecto de ley para codificar legalmente estas tarifas, según confirmaron legisladores citados por las agencias estatales Fars y Tasnim.
Desde el inicio del conflicto regional, el tráfico por el estrecho ha caído hasta un 90%, pasando de miles de buques mensuales a apenas 150 desde el 1 de marzo. Según Lloyd’s List, esta cifra equivale al tráfico normal de un solo día previo a la crisis. Aproximadamente la mitad de los buques apagan sus sistemas de identificación antes de cruzar, reapareciendo en el Golfo de Omán, en un intento por evitar incidentes. Hasta la fecha, la Organización Marítima Internacional (OMI) ha registrado al menos 18 ataques contra embarcaciones y siete tripulantes muertos, sin atribuir responsabilidades.
A pesar del colapso generalizado del tránsito, Irán mantiene niveles estables de exportación: la terminal de Kharg exportó 1.6 millones de barriles en marzo, principalmente hacia pequeñas refinerías privadas chinas indiferentes a las sanciones occidentales. Los buques vinculados a Irán representaron cerca del 90% de los tránsitos recientes, frente al 24% contabilizado por bandera o registro. Grecia y China figuran como otros actores principales en el flujo residual.
La nueva ruta impuesta pasa al norte de la isla de Larak, adentrándose en aguas iraníes, desviándose del canal internacional tradicional. La OMI recibió el 24 de marzo una carta oficial de Irán en la que justifica sus acciones como "medidas precautorias" bajo el derecho internacional, aunque organizaciones globales advierten sobre la amenaza a la libertad de navegación. La OMI ha urgido a una coordinación internacional para garantizar la seguridad del paso, mientras crece la preocupación por el impacto en los precios del petróleo y la escasez en países asiáticos dependientes del crudo del Golfo Pérsico.