El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acuñó este viernes 27 de marzo el término 'Estrecho de Trump' para referirse al Estrecho de Ormuz, vía marítima clave controlada por Irán por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial, en medio de una creciente crisis diplomática y militar entre ambos países.
Durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, Trump dijo: "We're negotiating now, and it would be great if we could do something, but they have to open it up. They have to open up the Strait of Trump—I mean Hormuz. Excuse me, I'm so sorry. Such a terrible mistake." La declaración generó risas en la sala y rápidamente se volvió viral en redes sociales.
La metáfora surgió mientras el mandatario republicano justificaba la decisión de posponer hasta el 6 de abril su ultimátum a Irán para reabrir el estrecho, amenazando previamente con destruir sus centrales eléctricas si no accedían. Este anuncio busca, según dijo, "dar espacio a las negociaciones", aunque autoridades iraníes han negado hasta ahora cualquier contacto oficial con representantes estadounidenses.
Trump comparó el cambio de nombre con la decisión que tomó al inicio de su segundo mandato de denominar 'Golfo de América' al Golfo de México en mapas oficiales estadounidenses, medida que generó polémica y rechazo en México, especialmente por parte de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien lo calificó como un acto de "arrogancia imperial".
Mientras tanto, el precio del petróleo Brent escaló hasta los 112.57 dólares por barril para entregas en mayo, su nivel más alto desde junio de 2022, debido a la interrupción del tráfico marítimo. Aunque el enviado especial de EE.UU. para Medio Oriente, Steve Witkoff, afirmó que "hay barcos pasando" por Ormuz, datos de Marine Traffic revelaron que dos cargueros chinos tuvieron que dar media vuelta esta semana al no recibir garantías de tránsito de Irán, pese a la alianza estratégica entre ambos países.
La situación mantiene en vilo a los mercados globales y eleva las tensiones en el Golfo Pérsico, donde la Armada estadounidense ha incrementado su presencia naval en las últimas semanas. Expertos advierten que cualquier enfrentamiento directo podría desencadenar una crisis energética internacional.