El petrolero ruso ANATOLY KOLODKIN arribó al puerto de Matanzas cargado con 730 000 barriles de petróleo, marcando la primera entrega de crudo a la isla en tres meses.
La llegada se produjo pese a la política de bloqueo energético que la administración del presidente estadounidense Donald Trump mantiene contra Cuba. Según fuentes del gobierno cubano, la autorización para que el buque ruso continuara su travesía fue concedida por Washington bajo presión diplomática y consideraciones estratégicas.
Los cubanos recibieron la noticia con celebraciones en redes sociales y en la vía pública. El presidente de la Asamblea Nacional, Esteban Lazo Hernández, agradeció a “Rusia y su pueblo” por el apoyo, señalando que la carga permitirá producir alrededor de 180 000 barriles de diésel, suficiente para cubrir la demanda diaria del país durante nueve o diez días.
Cuba produce apenas el 40 % del combustible que necesita y depende de importaciones para mantener su red eléctrica y el transporte. La escasez de energía ha provocado apagones prolongados, escasez de alimentos y medicinas, y ha agravado la crisis económica que vive la población.
Hasta hace poco, la mayor parte del crudo cubano provenía de Venezuela. Sin embargo, los envíos se suspendieron después de que EE. UU. sancionara a Caracas y arrestara a su presidente, Nicolás Maduro, a principios de enero. México también detuvo sus exportaciones de petróleo a la isla tras la amenaza de aranceles anunciada por Trump a finales de enero.
Expertos en energía señalan que la llegada del buque ruso es un “alivio temporal” pero que la dependencia de Cuba de proveedores externos sigue siendo un riesgo estructural. La administración estadounidense podría intensificar las sanciones, mientras que Moscú busca consolidar su influencia en el Caribe mediante acuerdos energéticos.
El gobierno cubano ha reiterado que seguirá buscando diversificar sus fuentes de energía y que la cooperación con Rusia forma parte de una estrategia de seguridad energética a largo plazo.