El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes 31 de marzo que su gobierno prevé “retirarse” de Irán en un plazo de dos o tres semanas, después de que las operaciones militares recientes hubieran alcanzado los objetivos trazados, sin necesidad de llegar a un acuerdo de paz.
Trump sostuvo que el bloqueo del estrecho de Ormuz por fuerzas iraníes ya no es responsabilidad de EE. UU. y que países como Francia, China y otros podrán garantizar el suministro de sus buques por sí mismos. La Casa Blanca anunció que el mandatario pronunciará un discurso sobre Irán la noche del miércoles 1 de abril.
El mandatario también indicó que, aunque pudiera alcanzarse un acuerdo antes de la retirada, “ya no importa”, pues los daños infligidos a Irán requerirán de 15 a 20 años para ser reparados.
El lunes 30 de marzo, Trump instó a los países que se habían negado a participar en la ofensiva contra Irán a actuar con “coraje” y a “tomar” el estrecho. Irán ha cerrado la ruta marítima con ataques a petroleros, permitiendo solo el paso de algunas cisternas como medida de presión económica.
En medio del conflicto, un petrolero kuwaití recibió un proyectil lanzado desde Irán mientras se encontraba en el puerto de Dubái, según la Corporación Petrolera de Kuwait.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reiteró su compromiso de “seguir aplastando al régimen terrorista” iraní. Por su parte, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, exigió condiciones esenciales para poner fin a la guerra: compensaciones financieras, claridad sobre responsabilidades y cese de hostilidades en todos los frentes.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, declaró a Al Jazeera que sigue recibiendo mensajes del enviado estadounidense Steve Witkoff, pero que eso no implica que existan negociaciones. Mientras tanto, el jefe del Pentágono calificó los próximos días como “decisivos” para la evolución del conflicto.