En una cumbre virtual organizada por el Reino Unido, la ministra de Relaciones Exteriores británica, Yvette Cooper, informó que cerca de 40 países solicitaron la "reapertura inmediata e incondicional" del Estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que transita una quinta parte del petróleo mundial.
Los participantes acordaron explorar medidas económicas y políticas, incluidas posibles sanciones contra Irán, como respuesta a la "imprudencia" de Teherán al bloquear la ruta marítima, lo que, según Cooper, afecta la seguridad económica global.
El llamado se produce bajo la presión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien insta a los países dependientes del transporte marítimo a movilizarse para desbloquear el estrecho. Mientras tanto, los Guardias de la Revolución iraní declararon que el paso permanecerá cerrado a los "enemigos" de Irán.
Desde el inicio del conflicto, desencadenado el 28 de febrero por los ataques israelíes y estadounidenses contra Irán, el bloqueo ha disparado los precios de los hidrocarburos, generando un fuerte impacto económico a nivel mundial.
Representantes de Italia, Países Bajos y Emiratos Árabes Unidos abogaron por la creación de un "corredor humanitario" lo antes posible. China, por su parte, culpó a los ataques "ilegales" de EE. UU. e Israel como la causa principal del bloqueo.
El 19 de marzo, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Japón emitieron un comunicado conjunto manifestando su disposición a contribuir a la seguridad del estrecho; 37 países se sumaron a dicho comunicado, aunque Estados Unidos, China y la mayoría de naciones del Medio Oriente no figuran entre los firmantes. Panamá y Chile sí aparecen en la lista proporcionada por el gobierno británico.
La próxima semana, Londres presidirá una reunión de planificadores militares de los mismos países para examinar opciones viables que garanticen la accesibilidad y seguridad de la navegación en Ormuz. Francia indicó que cualquier acción dependerá de la finalización de la fase intensa de bombardeos.
El secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) solicitó al Consejo de Seguridad de la ONU autorización para el uso de la fuerza con el fin de liberar el estrecho. Un proyecto de resolución presentado ha dividido al Consejo, pues Rusia, China y Francia, con derecho a veto, expresaron fuertes objeciones pese a varias modificaciones del texto.