Las autoridades israelíes anunciaron que, a partir de mañana, los fieles de las tres religiones monoteístas podrán volver a los lugares de culto más emblemáticos de la Ciudad Vieja de Jerusalén, después de que el país mantuviera cerrados dichos sitios durante 40 días desde el inicio del conflicto bélico con Irán.
El gobierno ha dispuesto el despliegue de cientos de agentes de la Policía, la Policía de Fronteras y voluntarios para garantizar "acceso seguro" y el orden público en los recintos sagrados. Entre los lugares que se reabrirán se encuentran:
El anuncio se produce tras una petición de líderes religiosos al Tribunal Supremo de Israel, que solicitó la ampliación del número de fieles permitidos en el Muro de las Lamentaciones. Con la nueva medida, se espera que los devotos de las tres confesiones puedan ejercer su derecho a la libre práctica religiosa, aunque bajo condiciones de seguridad reforzadas.
Esta decisión marca un paso significativo hacia la normalización de la vida cotidiana en Jerusalén, aunque el conflicto con Irán sigue sin resolverse y la situación de seguridad en la región permanece delicada.