Washington anunció este lunes el inicio de un bloqueo naval del estrecho de Ormuz, una de las rutas más estratégicas para el comercio de petróleo, y advirtió que atacará a Irán si el régimen persiste en su postura “inflexible” respecto a sus ambiciones nucleares.
El presidente Donald Trump declaró que la Armada interceptará todos los buques en aguas internacionales que hayan pagado un peaje a Teherán para transitar por el estrecho, calificando dicha tasa de “ilegal”. Además, prometió destruir las minas marinas que Irán habría colocado y aseguró que cualquier iraní que dispare contra embarcaciones pacíficas será “volado al infierno”.
Desde el inicio del conflicto, que ha cobrado miles de muertos en Irán y el Líbano, Teherán ha mantenido un control estricto del paso por Ormuz, permitiendo el tránsito solo a buques de aliados como China. Existen reportes no confirmados de que Irán pretenda cobrar peajes a los navíos que utilicen la ruta.
Trump también amenazó con imponer aranceles del 50 % a China si se comprueba que el país suministra apoyo militar a Irán, una medida que podría repercutir en la economía global.
La decisión estadounidense llega después de que, el domingo, concluyeran sin acuerdo las negociaciones de más de 20 horas en Islamabad entre una delegación de EE.UU., encabezada por el vicepresidente JD Vance, y representantes iraníes. Los principales puntos de fricción fueron la reapertura del estrecho, la liberación de fondos iraníes congelados y el programa nuclear de Teherán.
En el mercado energético, el precio del crudo reaccionó al anuncio: el West Texas Intermediate subió a 105.28 USD por barril (+9 %) y el Brent a 101.96 USD (+8.52 %). La semana anterior, los precios habían descendido alrededor de un 5 % ante la expectativa de una posible paz.
Autoridades iraníes afirmaron que sus fuerzas mantienen “el control total” del estrecho, mientras que la comunidad internacional observa con creciente preocupación la escalada de tensiones en una zona clave para la seguridad energética mundial.