Pakistán será, muy probablemente, la sede del próximo ciclo de negociaciones entre Estados Unidos e Irán, informó la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien señaló que el gobierno estadounidense se muestra optimista respecto a las perspectivas de un acuerdo. Hasta el momento, no se ha emitido un comunicado oficial que confirme la fecha o la agenda de las conversaciones.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, recibió el mismo día a una delegación pakistaní encabezada por el jefe del ejército, Asim Munir, y reiteró que Irán mantiene contactos con EE.UU. a través de Islamabad. El principal obstáculo sigue siendo el programa nuclear de Teherán: Irán defiende su derecho “indiscutible” a enriquecer uranio, aunque asegura que el nivel de enriquecimiento es negociable.
El vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, afirmó que se le propuso a Irán un “gran acuerdo” que, según él, permitiría a Irán prosperar a cambio de renunciar a armas nucleares. La administración Trump había justificado la guerra argumentando que Irán se acercaba a la fabricación de una bomba atómica, una acusación que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) no ha corroborado.
En paralelo, EE.UU. intensificó la presión mediante un bloqueo naval que, según el Mando Central de los Estados Unidos, ha detenido “por completo el comercio económico que entra y sale de Irán por mar”. Sin embargo, datos de seguimiento marítimo indican que varios buques iraníes han cruzado el estrecho de Ormuz, lo que sugiere una aplicación parcial del bloqueo.
Irán respondió amenazando con obstruir el tránsito por el Mar Rojo si el bloqueo persiste, una medida que, aunque no le otorga acceso territorial directo, podría afectar gravemente el comercio internacional. El general Ali Abdollahi Aliabadi, jefe del comando central de las fuerzas armadas iraníes, advirtió que tal acción sería “el preludio” de una violación del alto al fuego vigente desde el 8 de abril.
Mientras tanto, en el frente libanés, Washington presiona para que se ponga fin al conflicto entre Israel y Hezbolá, temiendo que una escalada comprometa el delicado equilibrio del alto al fuego con Irán. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha señalado que el objetivo de las negociaciones con Líbano es el desmantelamiento de Hezbolá, aunque no se está negociando un alto al fuego con el grupo chiíta.
En resumen, las negociaciones en Pakistán representan una oportunidad para aliviar la tensión entre EE.UU. e Irán, pero la falta de avances concretos sobre el programa nuclear y el bloqueo marítimo mantienen la región en un estado de incertidumbre.