Al menos cuatro personas perdieron la vida y veinte resultaron heridas, cuatro de ellas en estado crítico, tras un tiroteo ocurrido este miércoles en el colegio Ayser Çalik, ubicado en un barrio residencial de la periferia de la ciudad de Kahramanmaras.
Según informó el gobernador de la provincia, Mükerrem Ünlüer, el atacante era un alumno del centro, de unos 16 años, que ingresó a dos aulas distintas y disparó de forma continua, cambiando los cargadores sin detener el fuego. El agresor utilizó cinco armas que pertenecían a su padre, un ex‑agente de la Policía, y portaba siete cargadores en una mochila.
Las víctimas mortales fueron un profesor y tres alumnos de quinto curso, de entre 10 y 11 años. Entre los heridos se encuentran estudiantes y personal docente; cuatro de ellos se encuentran en estado crítico.
El agresor falleció durante el tiroteo, aunque aún no se ha determinado si su muerte fue autoinfligida o accidental. Las autoridades turcas han detenido al padre del estudiante por su presunta responsabilidad en la tenencia de armas.
El ministro del Interior, Mustafa Çiftçi, el ministro de Educación, Yusuf Tekin, y el ministro de Salud, Kemal Memişoğlu, se desplazaron a Kahramanmaras para supervisar la respuesta del gobierno. El Ministerio de Justicia ha asignado a varios fiscales jefe la investigación del caso.
Fuentes citadas por el diario Cumhuriyet señalaron que el alumno había mostrado previamente “problemas psicológicos”, aunque no se dieron más detalles al respecto.
Este hecho se suma a otro incidente ocurrido recientemente en la provincia vecina de Şanlıurfa, donde un ex‑alumno hirió a 16 personas en un centro escolar antes de suicidarse.
Las autoridades turcas reiteran la necesidad de reforzar la seguridad en los centros educativos y de atender los problemas de salud mental entre los jóvenes.