La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (CNDR) de China habría exigido a las navieras europeas Maersk y MSC que abandonen inmediatamente los puertos de Balboa (Pacífico) y Cristóbal (Atlántico), cuya gestión provisional fue otorgada al país centroamericano tras la anulación de la concesión a la empresa hongkonesa CK Hutchison.
Según informa Financial Times, funcionarios chinos convocaron a altos directivos de Maersk y MSC el mes pasado. El director general de Maersk, Vincent Clerc, se reunió en Pekín el 20 de marzo con la CNDR, mientras que el presidente de MSC, Diego Aponte, mantuvo contactos por escrito. En ambas instancias se les instó a no participar en actividades que pudieran perjudicar los intereses de empresas chinas y a respetar la ética comercial y las leyes internacionales.
Las concesiones temporales a APM Terminals y a la filial suiza de TIL fueron otorgadas por hasta 18 meses mientras Panamá licita una nueva adjudicación. La medida china se interpreta como una señal de que Pekín está dispuesta a ejercer presión sobre compañías extranjeras para proteger lo que considera crucial para la seguridad de sus cadenas de suministro.
El mismo día de la exigencia, el Ministerio de Transportes de China recordó a las navieras la necesidad de proteger sus cadenas de suministro de posibles disrupciones derivadas de la guerra en Irán, añadiendo otra capa de presión sobre el sector marítimo.
El contexto se remonta a enero, cuando el Tribunal Supremo panameño revocó la concesión de 1997 a Panama Ports Company (filial de CK Hutchison) y la transfirió de forma transitoria a APM Terminals y TIL. La decisión se dio en medio de amenazas de Estados Unidos a Panamá por la supuesta influencia china en el Canal, y de la oposición de Pekín a la venta de CK Hutchison a un consorcio liderado por BlackRock, a menos que Cosco, la naviera estatal china, obtuviera una participación mayoritaria.
Ante la revocación, PPC anunció procesos de arbitraje internacional por más de 2 mil millones de dólares, alegando una "toma ilegal" de los puertos. China, por su parte, advirtió a Panamá que pagaría un "alto precio" si no revertía la decisión y ha intensificado los controles a buques panameños en puertos chinos.
Esta semana, autoridades chinas aprobaron normas que les permitirán tomar represalias ante medidas adoptadas fuera de su territorio que afecten sus intereses, lo que podría complicar aún más la situación del Canal de Panamá y su papel estratégico en el comercio mundial.