La isla está bajo una amenaza que, según el presidente Miguel Díaz‑Canel, no puede subestimarse. En el acto conmemorativo del 65.º aniversario del carácter socialista de la Revolución cubana, el mandatario calificó el contexto actual como “absolutamente desafiante” y señaló que entre las “serias amenazas” se incluye la “agresión militar” de Estados Unidos.
El presidente cubano recordó el intento de invasión de Bahía de Cochinos (1961) y, a la luz de un reporte publicado por USA Today la víspera, advirtió que el Pentágono estaría intensificando sus planes de intervención militar en Cuba, a la espera de órdenes directas del presidente estadounidense Donald Trump.
Ante esta supuesta intención, Díaz‑Canel exhortó a los cubanos a “estar listos” para combatir una posible invasión y a prepararse para la guerra, describiendo a Cuba como “un Estado amenazado que no se rinde, que resiste, crea”.
El discurso también se centró en el bloqueo económico impuesto por EE. UU. durante más de seis décadas, al que el gobierno cubano denomina “agresión multidimensional” y “genocida”. Según Díaz‑Canel, el bloqueo es el “primer causante” de la profunda crisis que atraviesa la isla, agravada por la contracción del PIB –más del 15 % entre 2020 y 2025– y el bloqueo petrolero que paraliza gran parte de la actividad económica estatal.
Expertos y economistas independientes coinciden en que la crisis cubana es estructural y sistémica, producto de la combinación de sanciones estadounidenses y políticas económicas fallidas. Washington, por su parte, presiona a La Habana para que implemente reformas, aunque hasta la fecha no se han registrado avances significativos.
El presidente estadounidense Donald Trump, en declaraciones recientes, indicó que podría enfocarse en Cuba una vez concluida la guerra con Irán, lo que añade incertidumbre a la ya tensa relación bilateral.