León XIV cargó contra quienes manipulan la fe y los recursos naturales para fines bélicos y lucrativos durante un encuentro por la paz en Bamenda, en el noroeste de Camerún, una zona sumida en conflicto armado desde 2016.
El pontífice, que llegó a Camerún el miércoles, visitó la capital y luego se dirigió a la región anglófona, donde el enfrentamiento entre separatistas y el gobierno ha provocado cerca de 6,500 muertes y más de 500,000 desplazados. Según la ONU, 1.8 de cada 4 millones de habitantes de esas provincias requieren asistencia humanitaria, y unos 250,000 niños se encuentran sin acceso a la educación por el cierre de escuelas.
En su alocución, León XIV elogió la iniciativa interreligiosa que ha surgido en Bamenda, declarando: “¡En cuántos lugares de la tierra desearía que sucediera lo mismo! ¡Bienaventurados los que trabajan por la paz!”. Agradeció a mujeres, laicos y religiosos que atienden a los traumatizados por la violencia y subrayó que “basta un instante para destruir, pero a menudo no basta una vida para reconstruir”.
El pontífice denunció que “quienes saquean los recursos de la tierra invierten gran parte de sus ganancias en armas, en un espiral de desestabilización y muerte sin fin”. Añadió que “el mundo está siendo destruido por unos pocos tiranos y se mantiene en pie gracias a una inmensidad de hermanos y hermanas solidarios”.
A pesar de la abundancia de petróleo, gas y minerales en Camerún, el Banco Mundial indica que el 26.7 % de la población vive en pobreza. El viaje papal, que inició en Argelia y continuará por Angola y Guinea Ecuatorial, ha coincidido con críticas del expresidente de EE. UU., Donald Trump, quien calificó al pontífice de “débil contra el crimen” y “terrible en política exterior”. León XIV respondió que no teme a esas acusaciones y reiteró su llamado a la unidad: “¡Trabajemos juntos por la paz!”.