La Guardia Revolucionaria de Irán abrió fuego contra dos buques en el estrecho de Ormuz, según informó el Centro de Operaciones Marítimas de Comercio (UKMTO) del ejército británico. El primer ataque, dirigido a un portacontenedores, se produjo el miércoles y, poco después, una lancha cañonera iraní disparó contra otro buque de carga, que quedó detenido sin daños ni heridos.
Estos incidentes se dieron en medio de la extensión indefinida del alto el fuego anunciada por el presidente estadounidense Donald Trump, con el objetivo de dar tiempo a Teherán para presentar una “propuesta unificada” antes de posibles negociaciones en Islamabad. La medida fue bien recibida por el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, quien agradeció a Trump y reiteró su compromiso de reunir a ambas partes para una segunda ronda de diálogos.
Estados Unidos, por su parte, mantiene el bloqueo a los puertos iraníes y ha incautado recientemente un buque portacontenedores iraní y abordado un petrolero vinculado al comercio de crudo de Irán en el Océano Índico. Irán no ha respondido oficialmente a la extensión del alto el fuego, aunque la agencia semioficial Fars calificó los disparos como una medida legal para “hacer cumplir el control sobre el estrecho”.
El estrecho de Ormuz, que transporta alrededor del 20 % del petróleo y gas natural mundial, ha sido un punto crítico desde que EE. UU. e Israel atacaron a Irán el 28 de febrero, iniciando la actual guerra. La interrupción del tráfico marítimo ha disparado los precios del crudo Brent, que supera los 98 dólares por barril, y afecta a la economía global.
Pakistán sigue trabajando para que Irán envíe una delegación y reanude las negociaciones, pese a que la primera ronda (11‑12 de abril) concluyó sin acuerdo. Los temas pendientes incluyen el programa nuclear iraní, sus alianzas regionales y la seguridad del estrecho. El secretario general de la ONU, António Guterres, manifestó su esperanza de que el alto el fuego genere un “espacio crítico para la diplomacia y la creación de confianza”.