La Policía de Irlanda del Norte condenó este sábado por la noche un ataque con coche bomba contra la comisaría de Dunmurry, a las afueras de Belfast, calificándolo como un intento de socavar el proceso de paz establecido en los Acuerdos de Viernes Santo de 1998.
Según informó el subjefe de policía, Bobby Singleton, la explosión se produjo alrededor de las 22:30, cuando los agentes estaban evacuando a los residentes de unas 100 viviendas cercanas. El artefacto, fabricado a partir de un cilindro de gas comprimido, fue colocado en el maletero de un vehículo que los atacantes obligaron a conducir bajo amenaza de pistola después de detener a un repartidor.
Brendan Mullan, presidente de la Junta de Policía de Irlanda del Norte, señaló que el objetivo era “matar a agentes y causar el máximo daño en el corazón de una zona residencial”. Afortunadamente, la detonación no provocó víctimas mortales ni heridos graves.
Este incidente constituye el segundo ataque contra una comisaría en pocas semanas. En junio pasado, una bomba casera similar fue utilizada en un intento de atacar la comisaría de Lurgan, a 32 km al suroeste de Dunmurry. Las autoridades atribuyeron ambos hechos a grupos republicanos disidentes que buscan “provocar miedo y mantenerse relevantes” pese al consenso de paz.
Los Acuerdos de Viernes Santo, firmados en 1998, pusieron fin a décadas de violencia entre facciones republicanas opuestas al dominio británico y los que defendían la permanencia del Reino Unido en la región. Sin embargo, los grupos disidentes que rechazan el proceso de paz continúan perpetrando ataques esporádicos, como el ocurrido en Dunmurry.