La Marina de la República Islámica de Irán disparó misiles de crucero y drones contra buques militares de Estados Unidos que cruzaron el estrecho de Ormuz, calificándolos de "disparos de advertencia". El ataque se produce en el marco del llamado Proyecto Libertad, iniciativa anunciada por el presidente Donald Trump para escoltar a embarcaciones comerciales atrapadas en el Golfo Árabigo.
Según el Comando Central de Estados Unidos (Centcom), la operación incluye destructores equipados con lanzamisiles guiados, más de 100 aeronaves y 15 mil militares. El Centcom informó que dos buques mercantes con bandera estadounidense cruzaron con éxito el estrecho y continúan su travesía, mientras que los buques de la Marina estadounidense permanecen operando en la zona para restablecer el tráfico marítimo.
El ejército iraní, representado por el comandante Amir Hatami, respondió con "misiles de crucero y drones" al acercamiento de los destructores estadounidenses, describiendo los disparos como una medida preventiva. Los Guardianes de la Revolución negaron que algún navío comercial haya cruzado el estrecho en las últimas horas, calificando las declaraciones estadounidenses de "infundadas y completamente falsas".
El conflicto, que se intensificó tras los ataques de EE. UU. e Israel contra Irán el 28 de febrero y el bloqueo naval estadounidense a puertos iraníes desde el 8 de abril, mantiene el estrecho prácticamente cerrado, afectando la exportación de hidrocarburos. Los precios del crudo reflejan la incertidumbre: a las 15:35 GMT el barril Brent subió un 5.19 % hasta los 113.78 USD, aunque aún está por debajo del máximo de 126 USD alcanzado en abril.
En paralelo, Emiratos Árabes Unidos reportó la intercepción de tres misiles de crucero y la caída de otro al mar, además de un dron que provocó un incendio en una instalación petrolera de Fujairah, hiriendo a tres trabajadores. Irán negó su responsabilidad en estos lanzamientos.
El general Alí Abdollahi, jefe del mando central del ejército iraní, advirtió que cualquier fuerza armada extranjera que se acerque o intente entrar al estrecho será objeto de ataques, subrayando la disposición de Teherán a defender sus intereses estratégicos.