La hipótesis más plausible de la OMS es que la infección de hantavirus se produjo en tierra, no a bordo del crucero que navegaba frente a la costa de Cabo Verde. Según Van Kerkhove, la tripulación realizó escalas en varias islas de la costa africana, zonas donde la presencia de roedores, reservorio natural del virus, es abundante.
El crucero, dedicado a expediciones de observación de aves y fauna silvestre, registró tres muertes y 147 pasajeros que permanecen a bordo. La OMS ha iniciado el rastreo de contactos de los fallecidos y de los sospechosos, subrayando que la transmisión humana del hantavirus solo ocurre en casos de estrecho contacto físico.
Autoridades sanitarias de varios países colaboran para localizar a los viajeros que desembarcaron en distintas paradas. El personal médico que evacuó a la pareja neerlandesa fallecida en Sudáfrica y a un paciente grave lleva equipamiento de protección, el cual también está siendo usado por el personal que atiende a los dos pasajeros sintomáticos que aún permanecen en el barco.
La OMS advierte que, aunque la transmisión entre humanos es rara, se mantiene la vigilancia para evitar nuevos casos y se continuará investigando posibles fuentes de infección en las islas visitadas.