Washington y el Vaticano buscaron calmar la polémica generada por los recientes ataques del presidente Donald Trump al Papa Francisco. El secretario de Estado, Marco Rubio, se reunió este martes en el Palacio Apostólico con el pontífice, a quien recibió el prefecto de la Casa Pontificia, Peter Rajic, con un cordial "buenos días" y un apretón de mano.
Rubio, católico y portavoz del Departamento de Estado, subrayó el compromiso compartido de promover la paz y la dignidad humana. La visita se produce después de que Trump calificara de "inaceptable" la postura del Papa frente a la amenaza de una guerra nuclear en Irán y lo acusara de tolerar la proliferación del arma nuclear iraní.
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, explicó que la reunión demuestra la "sólida relación" entre Washington y el Vaticano, pese a la retórica del mandatario estadounidense. Tras el encuentro con el Papa, Rubio sostuvo conversaciones con el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, para discutir cooperación mutua y asuntos internacionales urgentes, entre ellos iniciativas humanitarias en el hemisferio occidental y esfuerzos por una paz duradera en Oriente Medio.
Rubio también anunció que su misión incluye dialogar sobre la distribución de ayuda humanitaria en Cuba, donde el Vaticano ha actuado históricamente como mediador entre Washington y La Habana. El secretario de Estado estadounidense tiene previsto reunirse mañana con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quien ha defendido al Papa y también ha sido objeto de críticas de Trump.
El Papa Francisco reiteró que "la misión de la Iglesia es predicar el Evangelio y la paz" y pidió que cualquier crítica se haga "con la verdad". La reunión, según fuentes del Departamento de Estado, busca reforzar la diplomacia multilateral y contrarrestar la escalada de tensiones provocada por la retórica presidencial.