Washington considera a Cuba una amenaza directa a su seguridad nacional tras confirmar la llegada reiterada de buques militares rusos, entre ellos un submarino de propulsión nuclear, a puertos de la isla caribeña. La afirmación fue hecha por el secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, durante una audiencia del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, celebrada el 12 de mayo.
El congresista republicano Mario Díaz‑Balart interrogó al secretario sobre el uso del territorio cubano por parte de la Marina rusa. Hegseth respondió que sí, y añadió que Washington lleva tiempo considerando "altamente problemático" que un adversario extranjero utilice esa ubicación tan cercana a la costa continental, a apenas 150 kilómetros de Florida.
En un intercambio posterior, Díaz‑Balart preguntó directamente si el gobierno cubano representa una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU. La respuesta de Hegseth fue categórica: "sí". La discusión, inicialmente centrada en las prioridades de defensa de la administración Trump, derivó en preguntas sobre la creciente cooperación entre Cuba, Rusia y China, así como sobre presuntas actividades de inteligencia en la isla.
El contexto político en EE.UU. se intensifica: hace quince días, los republicanos del Senado bloquearon una iniciativa demócrata que buscaba limitar los poderes de guerra del presidente sobre Cuba. El 2 de mayo, Trump anunció que tomaría el control de la isla "casi de inmediato" una vez concluida la guerra contra Irán.
Desde enero, La Habana ha enfrentado nuevas sanciones de Washington, incluido el bloqueo del suministro petrolero proveniente de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro. La semana pasada, el secretario de Estado Marco Rubio, en entrevista con Fox News, reiteró el malestar de la administración sobre el uso del territorio cubano por parte de sus adversarios, calificando las operaciones a 90 millas náuticas de la costa de Florida como una amenaza.
La situación plantea un escenario de mayor tensión en el Caribe, donde la proximidad geográfica de Cuba a EE.UU. y la presencia de fuerzas militares extranjeras podrían desencadenar respuestas diplomáticas y militares más enérgicas por parte de Washington.