El gobierno de Donald Trump reiteró, a través de un comunicado del Departamento de Estado, su disposición a proporcionar cien (100) millones de dólares en ayuda humanitaria directa a Cuba, bajo la condición de que la distribución se realice en coordinación con la Iglesia católica y otras organizaciones humanitarias independientes confiables.
La oferta fue anunciada por el secretario de Estado, Marco Rubio, durante su visita al Vaticano, donde sostuvo encuentros con el Papa Francisco y autoridades vaticanas, tradicional mediador entre ambos países desde la revolución cubana de 1959.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, calificó la propuesta de "fábula" y señaló que el gobierno de La Habana examinará la oferta en el contexto de un bloqueo energético impuesto por Washington, que ha provocado apagones masivos en la isla.
Esta iniciativa se suma a la ayuda ya entregada este año por Estados Unidos a través de la Iglesia católica, que ascendió a 6 millones de dólares tras el devastador paso del huracán Melissa en 2025. Dicha asistencia se canalizó directamente a ciudadanos cubanos, evitando los canales oficiales tras extensas negociaciones entre La Habana, Washington y la Santa Sede.
La propuesta de $100 millones surge en medio de una escalada de tensiones bilaterales: el 28 de enero, la administración Trump emitió un decreto que amenaza con aranceles a los países que vendan petróleo a Cuba; además, Washington cortó el suministro de crudo venezolano a la isla tras la captura del presidente Nicolás Maduro en Caracas el 3 de enero.
Entre los componentes adicionales de la oferta, Washington también ha propuesto "apoyo para un servicio de internet satelital libre", aunque aún no se ha precisado si la ayuda será en efectivo, en especie o una combinación de ambos.
La respuesta cubana, aunque cautelosa, indica una disposición a evaluar la propuesta, en un momento en que la isla busca aliviar la crisis energética y humanitaria que la afecta.