El jefe de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, Michael Banks, presentó su renuncia el jueves en una entrevista con Fox News, decisión que fue confirmada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Después de 37 años en la agencia, Banks citó el deseo de “disfrutar de la familia y la vida” como motivo de su salida.
En un comunicado, el comisionado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), Rodney Scott, agradeció a Banks por su labor “durante uno de los periodos más desafiantes para la seguridad fronteriza”. La Casa Blanca no respondió a la solicitud de comentarios.
La renuncia llega cuando el gobierno republicano, bajo la administración de Donald Trump, está revisando su estrategia migratoria. Banks había mantenido un perfil bajo en comparación con figuras como Gregory Bovino, quien se convirtió en el rostro público de las operaciones de la CBP en ciudades demócratas, donde se intensificaron los operativos de control migratorio que resultaron en cientos de arrestos y la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en Minneapolis.
El anuncio coincide con la transición de liderazgo en el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). El director interino, Todd Lyons, dejará el cargo este mes y será reemplazado por David Venturella, excontratista privado que regresa al servicio público.
La CBP, creada en 2003, es responsable de la regulación aduanera, migratoria y agrícola en la frontera estadounidense. Banks había sido designado como director de la Patrulla Fronteriza el año pasado, después de una larga carrera dentro de la agencia, y se había convertido en un aliado cercano del gobernador de Texas, Greg Abbott, durante la ola de cruces ilegales que alcanzó máximos históricos.
Con la salida de Banks y el próximo nombramiento en ICE, el DHS supervisado por el recién nombrado secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, enfrenta una etapa de reconfiguración que podría influir en la política migratoria de la administración Trump.