El mayor apagón de la jornada, programado para el jueves 14 de mayo, desconectará simultáneamente el 70 % de la demanda eléctrica de Cuba, según datos de la Unión Eléctrica (UNE). La capacidad de generación disponible será de apenas 976 MW frente a una demanda de 3 150 MW, lo que genera un déficit de 2 174 MW y una afectación estimada de 2 204 MW.
Ante la escasez de combustible, el país necesita 100 mil barriles diarios pero solo produce 40 mil. La falta de fueloil y diésel importado, sumada a la obsolescencia de las termoeléctricas, ha llevado a que varios cálculos independientes indiquen que se requieren entre 8 mil y 10 mil millones de dólares para sanear el Sistema Electroenergético Nacional (SEN).
Desde finales de enero, sólo un petrolero ruso con 100 mil toneladas de crudo ha arribado a la isla, aliviando la crisis durante abril. Un segundo buque ruso, que partió en enero, quedó varado en el Atlántico y sus reservas se agotaron, informó el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy.
La escasez eléctrica ha desencadenado una serie de protestas inusuales en toda la isla. En La Habana, desde la noche del 12 de mayo se registraron cacerolazos, quemas de contenedores y concentraciones en barrios como La Habana Vieja, Marianao, Guanabacoa, Playa, Luyanó, Boyeros, Cotorro, Cojímar, Diez de Octubre y El Vedado. En Santiago de Cuba y San Miguel del Padrón también se reportaron manifestaciones diurnas.
El gobierno cubano sigue culpando al bloqueo estadounidense, mientras EE. UU. sostiene que la crisis se debe a la mala gestión interna. Paralelamente, el canciller cubano Bruno Rodríguez anunció en X una oferta de ayuda de 100 millones de dólares por parte de EE. UU., sin precisar si será en efectivo o en bienes.
Ante la imposibilidad de soluciones a corto plazo, la autoridad energética cubana apunta a una transformación de la matriz hacia energías renovables, con una meta del 15 % de penetración para 2026 y del 100 % para 2050.