El presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, arribará a la República Popular China el próximo 19 de mayo para una visita oficial de dos días, coincidiendo con la reciente visita del presidente estadounidense, Donald Trump, al mismo país.
Según anunció el Kremlin, la agenda de la cumbre incluye una reunión con el presidente chino Xi Jinping, en la que ambos mandatarios buscarán "fortalecer aún más la relación global y la cooperación estratégica". Asimismo, se prevé la firma de una declaración conjunta que abordará los principales temas internacionales y regionales, entre ellos la guerra en Ucrania y la situación en Oriente Medio.
El presidente ruso también se reunirá con el primer ministro chino, Li Qiang, para examinar la cooperación económica y comercial bilateral. China, que considera a Rusia un socio prioritario para la construcción de un nuevo orden mundial multipolar, es el mayor comprador de combustibles rusos y mantiene una postura de "neutralidad" respecto al conflicto ucraniano, sin condenar la ofensiva iniciada en febrero de 2022.
El viaje de Putin se produce en un contexto de estancamiento diplomático para lograr una salida al conflicto bélico en Ucrania, tras la breve tregua negociada bajo los auspicios de Trump, la cual expiró el 11 de mayo. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, había solicitado a Trump que intercediera con Xi para buscar una solución al conflicto.
Por su parte, Trump regresó de China el 15 de mayo, anunciando "acuerdos comerciales fantásticos" sin detallar su contenido. Boeing confirmó un "compromiso inicial" por el que China adquirirá 200 aviones, mientras Pekín declaró haber acordado con Washington una "relación de estabilidad estratégica constructiva".
El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, calificó la cumbre sino‑estadounidense como "privilegiada" y subrayó la importancia de los vínculos entre Moscú y Pekín en la actual geopolítica.