El senador estadounidense Marco Rubio, quien actúa como portavoz del Comité de Relaciones Exteriores, informó que Cuba aceptó una oferta de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria proveniente de Estados Unidos. Sin embargo, el legislador subrayó que aún no está claro si La Habana ha aceptado las condiciones vinculadas a dicha asistencia.
Desde principios de año, Washington ha canalizado millones de dólares de ayuda humanitaria a la isla mediante la Iglesia católica, una estrategia que ha generado fricciones con el gobierno cubano. Rubio ha señalado en reiteradas oportunidades a la empresa estatal Gaesa, controlada por el ejército cubano y dueña de importantes sectores como la hotelería, como una de las principales fuentes de los problemas económicos de la isla.
En línea con esta presión, el Departamento del Tesoro de EE. UU. incluyó a Gaesa en su lista de entidades sancionadas hace dos semanas, lo que limita sus operaciones internacionales y afecta directamente a la economía cubana.
Paralelamente, la administración estadounidense anunció la histórica acusación contra el expresidente cubano Raúl Castro por el derribo de dos avionetas en 1996, un caso que se remonta a décadas de tensiones bilaterales.
El presidente Donald Trump, quien ha insinuado que Cuba podría ser el próximo objetivo tras la operación militar contra el presidente venezolano Nicolás Maduro y la actual guerra en Irán, declaró que no considera necesaria una escalada militar en la isla en este momento.
La combinación de ayuda condicionada, sanciones económicas y procesos judiciales contra altos funcionarios cubanos refleja una estrategia de presión continua por parte de EE. UU. sobre La Habana, mientras la comunidad internacional observa de cerca los posibles impactos en la población civil cubana.