La Casa Blanca informó este viernes que, a partir de ahora, los migrantes que se encuentren en Estados Unidos con visas temporales deberán abandonar el territorio para solicitar la residencia permanente, conocida como green card. El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de EE. UU. (USCIS) explicó que la obligación está contemplada en la Ley de Inmigración y Nacionalidad, aunque nunca se había hecho cumplir de forma sistemática.
Según la nueva política, personas con visas de no inmigrante —incluidas las de trabajo, turismo y estudio— que deseen cambiar su estatus a residente permanente deberán regresar a su país de origen y presentar la solicitud ante el consulado estadounidense correspondiente. Sólo en casos excepcionales, que aún no se han detallado, se permitirá el trámite dentro del territorio nacional.
Actualmente, muchos migrantes temporales solicitan la green card desde EE. UU. por motivos de matrimonio, empleo o reunificación familiar. El proceso interno puede prolongarse varios años, durante los cuales sus visas se renuevan periódicamente. La administración Trump argumenta que obligar la salida de los solicitantes reducirá la necesidad de localizar y deportar a quienes decidan permanecer ilegalmente.
Esta medida se inserta en la política migratoria restrictiva del gobierno de Trump, que ha intensificado la deportación y ha limitado los canales legales de inmigración y asilo. Organizaciones defensoras de derechos migratorios advierten que la norma podría generar un retroceso en la regularización de cientos de miles de residentes temporales y complicar la reunificación familiar.
El anuncio ha generado críticas tanto en el Congreso como entre grupos empresariales que dependen de mano de obra extranjera. Mientras tanto, el USCIS indicó que publicará lineamientos detallados y que los consulados recibirán un mayor volumen de solicitudes en los próximos meses.