Decenas de miles de cubanos se reunieron este viernes en la explanada frente al consulado de Estados Unidos, conocida como la "tribuna antiimperialista", para manifestar su rechazo a la acusación presentada por el Departamento de Justicia de EE. UU. contra el expresidente Raúl Castro.
El DOJ presentó cargos el 20 de mayo en la corte federal del Distrito del Sur de Florida, imputando a Castro, entonces ministro de las Fuerzas Armadas, por ordenar el derribo de dos avionetas el 24 de febrero de 1994, en el que murieron tres ciudadanos cubano‑estadounidenses y un cubano residente en EE. UU. La acusación se basa en que los aviones fueron abatidos en aguas internacionales, lo que constituiría un delito bajo la legislación estadounidense.
Durante la concentración, los asistentes corearon "¡Viva Raúl!" y portaron pancartas que denunciaban la imputación como un acto de agresión imperialista. Entre los presentes se encontraban militares, policías, funcionarios estatales y empleados de empresas públicas, así como miembros de la familia de Castro: sus hijos, su nieto Raúl Guillermo Rodríguez Castro y su guardaespaldas, quienes también han participado en recientes negociaciones entre La Habana y Washington.
El presidente cubano, Miguel Díaz‑Canel, asistió al acto pero no pronunció discurso. En sus redes sociales escribió que la acusación es "una acelerada construcción mediática para justificar una agresión militar, sueño febril de un reducto de mafiosos de origen cubano".
Mariela Castro, hija de Raúl, declaró que su padre se mantiene "muy tranquilo", observando y sonriendo, y reiteró que "nadie lo va a secuestrar". Añadió que Cuba está "preparada para combatir al imperialismo" y recordó que el país, aunque pequeño y pobre, posee experiencia de lucha contra la hegemonía estadounidense.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, también condenó la medida, calificándola de amenaza militar y de agresión que se suma a las sanciones, el bloqueo y el cerco energético impuestos por EE. UU., los cuales, según él, causan graves daños al pueblo cubano.
Por su parte, el senador estadounidense Marco Rubio calificó a Raúl Castro como un "fugitivo" de la justicia, aunque se negó a comentar planes de captura. El exagente de inteligencia cubana Gerardo Hernández, conocido por liderar una red de espionaje, acusó a EE. UU. de haber podido prevenir las muertes y de no haber tomado acción.
El caso reaviva especulaciones sobre una posible estrategia de la administración estadounidense, similar a la que llevó a la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, para perseguir a líderes de la región bajo cargos de narcotráfico o terrorismo.