La Organización Mundial de la Salud (OMS) elevó este martes el número de muertes sospechosas por ébola en la República Democrática del Congo (RDC) a más de 220, según declaró su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus. La cifra se inscribe dentro de un brote que ya registra más de 900 casos sospechosos o confirmados, de los cuales 101 han sido confirmados en laboratorios internacionales.
El epicentro de la crisis se sitúa en la provincia de Ituri, donde la OMS advierte que una de cada cuatro personas necesita asistencia humanitaria y una de cada cinco ha sido desplazada internamente. Estas condiciones agravan la capacidad de respuesta sanitaria y dificultan la contención del virus.
Según Tedros, la combinación de desplazamientos masivos, la escasez de recursos y la limitada infraestructura de salud en la zona ha complicado la detección temprana y el aislamiento de casos. "La situación en Ituri es crítica; la población vulnerabilizada requiere apoyo inmediato para evitar una mayor propagación del virus", señaló el director de la OMS.
Las autoridades congoleñas, en coordinación con la OMS y organizaciones humanitarias, han intensificado las labores de rastreo de contactos, vacunación y tratamiento de pacientes. Sin embargo, la inseguridad en la región y la falta de acceso a comunidades remotas siguen representando obstáculos significativos.
El brote de ébola, que comenzó a finales de 2023, ha generado preocupación a nivel internacional, pues la variante del virus detectada muestra una mayor tasa de mortalidad que brotes anteriores. La OMS ha solicitado a la comunidad global reforzar la asistencia financiera y logística para contener la epidemia y mitigar su impacto humanitario.
Se espera que en los próximos días se publiquen datos actualizados sobre la evolución del brote, así como nuevas directrices para la gestión de casos sospechosos y confirmados en la RDC.