El presidente Donald Trump volvió a afirmar este lunes que las reservas de uranio altamente enriquecido de Irán serán entregadas a Estados Unidos para su destrucción, aunque no precisó el mecanismo que regirá dicho proceso. Según el mandatario, la Comisión de Energía Atómica (o su equivalente) actuará como testigo del procedimiento.
Las declaraciones se produjeron en el marco de una serie de contactos intensificados entre la Casa Blanca y Teherán, que buscan concretar un acuerdo para poner fin a la guerra que ha enfrentado a ambas naciones. La administración estadounidense confía en cerrar el pacto en los próximos días, aunque Irán ha señalado que aún no es inminente.
Según filtraciones a la prensa, el acuerdo contemplaría la reapertura del estrecho de Ormuz y el levantamiento de sanciones a Irán, mientras que el tema nuclear quedaría para una fase posterior. Esta postura ha generado críticas de varios senadores republicanos aliados de Trump, que temen que se posponga la solución del programa nuclear iraní.
Trump intentó calmar esas preocupaciones al declarar que Irán "nunca obtendrá" un arma nuclear. Sus palabras fueron pronunciadas durante la ceremonia anual del Día de los Caídos, en el Cementerio Nacional de Arlington, donde rindió homenaje a los 13 soldados estadounidenses fallecidos en el conflicto con la República Islámica.
El domingo, un funcionario de la administración Trump informó a CBS que Irán había aceptado, en principio, deshacerse del uranio altamente enriquecido, aunque sin ofrecer detalles. Ese mismo día, fuerzas estadounidenses llevaron a cabo ataques en el sur de Irán, describidos como "defensa propia" por el Comando Central de las Fuerzas Armadas (Centcom). El vocero Timothy Hawkins explicó a Fox News que los ataques respondieron a una supuesta amenaza de lanzamiento de misiles contra aviones de combate estadounidenses.
El Centcom reiteró que sigue defendiendo a las fuerzas estadounidenses y ejerciendo contención mientras se mantiene el alto al fuego vigente.