En una reunión de más de una hora y media en la Casa Blanca, el senador Flávio Bolsonaro aseguró que, de ganar las elecciones presidenciales de octubre, Brasil se sumará al Escudo de las Américas, la coalición liderada por Washington contra el narcotráfico que ya incluye a gobiernos de derecha como el de Javier Milei en Argentina y Nayib Bukele en El Salvador.
Durante la rueda de prensa posterior, Bolsonaro pidió a Trump que designara “cuanto antes” a los grupos criminales brasileños Primeiro Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho como organizaciones terroristas, medida que el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva rechaza por considerarla una vulneración de la soberanía nacional.
El senador subrayó que es la primera vez que un precandidato presidencial brasileño es recibido en la Casa Blanca en pleno año electoral, lo que, según él, evidencia el “aprecio” que Trump tiene por Brasil. Trump, por su parte, inició la conversación preguntando por la salud del padre de Flávio, el expresidente Jair Bolsonaro, quien se encuentra bajo proceso judicial por presunto intento de golpe de Estado contra Lula.
Flávio Bolsonaro descartó la posibilidad de una intervención militar estadounidense, asegurando que “esto está fuera de la mesa”. Además, destacó que Brasil, con sus abundantes reservas de minerales críticos, puede ser una alternativa al dominio chino en ese sector, un argumento que busca reforzar su discurso de soberanía y desarrollo económico.
El encuentro también tuvo un claro objetivo político: impulsar la candidatura de Flávio tras la filtración de su vínculo con el banquero Daniel Vorcaro, investigado por el mayor fraude financiero de la historia de Brasil, lo que ha mermado su popularidad frente a Lula.
La visita de Bolsonaro se produce después de que el presidente Lula se reuniera con Trump el 7 de mayo, encuentro calificado como positivo por ambos líderes, y refleja la continuidad de la afinidad ideológica entre la familia Bolsonaro y el expresidente estadounidense.