El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, lanzó una firme advertencia al afirmar, en compañía del presidente Donald Trump, que el país está preparado para iniciar una guerra contra los cárteles del narcotráfico. La declaración se inscribe en el actual endurecimiento del discurso de seguridad de la administración republicana y en la expansión del aparato militar estadounidense.
Hegseth aseguró ante legisladores que el gasto militar impulsado durante el mandato de Trump permitirá a los contratistas de defensa duplicar o incluso triplicar su capacidad de producción de municiones y equipos bélicos. Según información del Departamento de Defensa, se ha presionado a la industria para acelerar la fabricación de armamento y ampliar la infraestructura industrial de defensa.
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, corroboró que las fuerzas armadas cuentan con todos los recursos necesarios para ejecutar operaciones militares cuando el presidente lo determine, manteniendo una plena capacidad operativa y un amplio arsenal estratégico.
Estas declaraciones llegan en un contexto de creciente presión política en EE. UU. para combatir a los grupos criminales transnacionales y reforzar las acciones contra el tráfico de drogas, particularmente el fentanilo, que afecta la frontera con México. La administración busca traducir la retórica de seguridad en acciones concretas, incluyendo la posible utilización de la fuerza militar contra organizaciones delictivas.
Expertos advierten que una escalada militar contra los cárteles podría generar consecuencias impredecibles en la región, tanto en términos de seguridad como de relaciones bilaterales con México.